Nuestros amigos, los periodistas
Número 5

Nuestros amigos, los periodistas

Desde el histórico artículo de Jack Alexander publicado en el Saturday Evening Post en 1941 hasta las notas más recientes en los medios públicos nacionales, la prensa escrita ha jugado un rol esencial en la difusión activa de nuestra comunidad y de sus principios espirituales de recuperación.

“Una de las criaturas más extrañas de la medicina, el alcohólico, a menudo es una persona de gran agudeza e inteligencia. Disputa diestramente con los profesionales y los parientes que intentan ayudarle y le da una satisfacción perversa confundirles en un argumento”.
Ésta es una de las primeras impresiones del periodista Jack Alexander, sobre los alcohólicos, luego de relatar la experiencia de tres de ellos en recuperación, llevándole el mensaje a otro, en proceso de desintoxicación, a una clínica.                                                                 

El artículo de Jack Alexander fue publicado en una de las revistas de mayor tirada de la época, en Estados Unidos, el Saturday Evening Post, el 1º de Marzo de 1941. Esto contribuyó a la inmediata explosión en materia de difusión de la comunidad de Alcohólicos Anónimos y su vertiginoso crecimiento exponencial. Resulta significativo que este rasgo de perversa inteligencia del enfermo alcohólico esté ligado a la primera nota de eficiencia que el periodista registra en los grupos de recuperación. Frente a todas las excusas y formas de racionalizar la enfermedad del alcohólico se oponen las experiencias compartidas de los miembros en los grupos, con sus relatos de vida y las propias excusas multiplicadas hasta el infinito para beber. El hombre de la prensa, contempla, maravillado, lo que los médicos ni las familias pudieron: un puñado de borrachos secos desarticulando en pocos minutos el sistema de autoengaño del postulante a la sobriedad.         

El proceso de su investigación lo lleva a viajar por diferentes zonas del país, sobre todo el Este y el Medio Oeste, y a tratar con miembros de AA de las más diferentes profesiones y extractos sociales. Empieza a registrar cómo empieza a crecer esa maravillosa estructura de grupos en distintos puntos geográficos y el incremento notable de la membresía. Al entrevistarlos comprueba ese “reaseguro” que otorga a la sobriedad el trabajar y mantenerse en contacto permanente con otros alcohólicos. Recorre los pabellones hospitalarios. Encuentra a
algunos médicos aún escépticos sobre las posibilidades de éxito de A.A. Pero sobre todo halla médicos de buena voluntad apoyando, motivando y creyendo en el proyecto. Entre ellos el dr. Silkworth, médico de Bill W., el primer miembro de la organización, y el neurólogo Foster Kennedy.

BIBLIOGRAFÍA:

“El artículo de Jack Alexander acerca de AA”, www.aa.org.ar // Box 459, New York // Del Corral, Milton, “Un agente de Wall Street, un cirujano y una charla de 15 minutos: el singular origen de Alcohólicos Anónimos”, Buenos Aires, INFOBAE, 14 de Julio de 2022.

El hombre de la prensa, contempla, maravillado, lo que los médicos ni las familias pudieron: un puñado de borrachos secos desarticulando en pocos minutos el sistema de autoengaño del postulante a la sobriedad."

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